Lo primero que uno ve cuando llega a la altura de Peñalba es la abrupta sierra de los montes Aquilanos, que cierran el valle como si de un circo glaciar se tratara. En abril, además, disfrutamos de unas excepcionales vistas, gracias al manto blanco que cubría las crestas.

Al final de la carretera, rodeados de estas agrestes montañas nevadas, alcanzamos Peñalba de Santiago, villa serrana que engrosa la lista de los «pueblos más bonitos de España».

En Semana Santa estaba prohibido circular con el coche por sus calles, y tuvimos que dejarlo en el aparcamiento gratuito ubicado a la entrada del pueblo.

Situado en el corazón espiritual de la comarca del Bierzo, Peñalba fue declarada «Monumento Nacional» en junio de 1931 y «Paraje Pintoresco» en junio de 1969. Estos galardones ya nos advierten de lo que nos aguarda cuando visitemos la villa.

La zona más moderna de Peñalba corresponde al conjunto de la calle Real, con rincones hermosos, llenos de sabor popular, que encuentran su máximo exponente en esa hilera de casas que se proyectan contra los montes Aquilanos.

Como si de un decorado medieval se tratase, Peñalba es un ejemplo puro de arquitectura rural berciana, por eso, también se ha iniciado el proceso para declararla «Conjunto Histórico-Artístico».

Peñalba de Santiago conserva intacta una arquitectura singular de casas con paredes de esquisto, balcones de madera y tejados de lajas de pizarra.

Las casas, construidas con piedra pizarra, suelen ser de planta rectangular y, en algunas de ellas, se observan todavía esquinas redondeadas, característica muy arcaica, resultante de la evolución de la vivienda castreña.

El conjunto de Peñalba, con su ramillete de casas apiñadas alrededor de la iglesia, es el epicentro de un paraje majestuoso, y de un ambiente medieval y silencioso que todo lo envuelve.

La iglesia de Santiago de Peñalba, del siglo X, es uno de los máximos exponentes del arte mozárabe en España, famosa por sus característicos arcos de herradura.

A las afueras de Peñalba realizamos una corta excursión por una senda bien señalizada que conducía al cementerio y al barranco del arroyo Aro. El carril nos brindó una nueva vista completa del pueblo.

Con base en Ponferrada, recorrí en coche los principales tesoros de la leonesa comarca de El Bierzo: los espectaculares Ancares, la histórica Villafranca del Bierzo, el paisaje romano de Las Médulas y el tranquilo valle del Oza. La ruta culminó en Peñalba de Santiago, uno de los pueblos más bonitos de España, enclavado en el corazón del valle de Valdueza.

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