Una de las excursiones más populares del valle de Grindelwald parte del hotel Wetterhorn y asciende por un agradable sendero que atraviesa el bosque, siguiendo el curso del río Schwarze Lütschine, hasta la imponente pared que conduce al glaciar Superior de Grindelwald. Ese era, al menos, nuestro plan inicial.

Pared previa al glaciar Superior de Grindelwald
El sendero concluye en la base de la escarpada pared. A partir de aquí, unas vertiginosas escaleras de madera acolladas en la roca permiten subir a la zona de ablación del glaciar.

Escaleras en la pared
Tramo de escaleras
En Suiza hay muy pocas cosas que sean gratuitas. Al pie de las escaleras se encontraba la taquilla donde se vendían las entradas, una sencilla caseta de madera con una pequeña ventanilla. Dudamos unos instantes, pero finalmente decidimos pagar para ascender hasta el glaciar.

Inicio del tramo de escaleras
Las escaleras tenían asideros de madera que ayudaban a subir y bajar, pero ello no atenuaba la fuerte pendiente. Tuvimos que tomar muchas precauciones para evitar resbalones y fatídicas caídas.

Tramo de escaleras
La subida (y posteriormente la bajada) resultó más complicada de lo que habíamos previsto. Avanzábamos muy lentamente, agarrándonos al pasamanos y calculando dónde colocar el pie antes de dar un paso, porque los peldaños eran muy pequeños.

Tramo de escaleras
El empleado de la taquilla nos dijo que llegaríamos arriba en unos quince minutos, pero en realidad tardamos tres cuartos de hora. El hecho de realizar descansos y esperar a que pasaran otros excursionistas, contribuyó en parte a la demora.

Final de las escaleras
Mirador del valle
Al final del tramo de escaleras, poco antes de alcanzar la zona de ablación del glaciar, disfrutamos de la mejor panorámica del valle de Grindelwald: un inmenso mosaico de praderas verdes sobre el que se alzaban, majestuosas, las cumbres nevadas de los Alpes berneses. No en vano, varias montañas de este sector superan los cuatro mil metros de altitud. El lugar era sencillamente espectacular.

Panorámica del valle de Grindelwald
El privilegiado mirador nos brindó uno de los paisajes más alucinantes de Suiza, con verdes prados salpicados de bosques y casitas tradicionales de madera, una estampa que parecía estar sacada de un capítulo de Heidi o de un anuncio de chocolates Milka.

Panorámica del valle de Grindelwald
En invierno, Grindelwald es un auténtico paraíso para los amantes de los deportes de nieve. En verano, los atractivos cambian: desde recorrer sus innumerables senderos hasta viajar en el tren cremallera que atraviesa el valle entre verdes praderas y, si se desea, enlazar con el que asciende al Jungfraujoch ("Top of Europe"), donde se encuentra la estación ferroviaria más alta de Europa.

Panorámica del valle de Grindelwald
Glaciar Superior de Grindelwald
A partir del tramo de escaleras, un sendero señalizado en la piedra nos condujo a la zona de ablación del glaciar Superior de Grindelwald, cuya lengua de hielo va menguando año tras año debido al calentamiento global.

Glaciar Superior de Grindelwald
Durante los siglos XVIII y XIX, el glaciar llegaba prácticamente hasta el fondo del valle y era una de las grandes atracciones naturales de Suiza. Sin embargo, el retroceso provocado por el calentamiento climático ha sido muy acusado, de modo que hoy su lengua glaciar se encuentra varios kilómetros más arriba.

Glaciar Superior de Grindelwald
Toda la senda que conduce al glaciar, desde el tramo de escaleras hasta la lengua de hielo, está perfectamente acondicionada y permite llegar sin dificultad a un mirador de madera que se asoma al valle a modo de balcón. Desde allí resulta impresionante contemplar el glaciar encajonado entre escarpadas paredes rocosas.

Glaciar Superior de Grindelwald desde el mirador
Consejos e información útil
- El aparcamiento del Glaciar Superior de Grindelwald se encuentra en el hotel Wetterhorn.
- En Suiza no te libras de la zona azul ni en la alta montaña. Nosotros tuvimos que echar unas monedas en el parquímetro.
- Para visitar el glaciar se requiere calzado adecuado y no tener pánico a escaleras verticales amarradas a la roca.
- El ascenso por las escaleras se hizo largo, empleamos 45 minutos.
- El retroceso del hielo hace que la distancia hasta la lengua sea cada vez más larga. Cosas del cambio climático.
- Si hacéis esta ruta en verano, llevad agua, gorra y crema solar.
- Actualmente, el glaciar puede contemplarse desde distintos miradores y senderos de montaña.
Centro de Suiza
En el macizo del Jungfrau descubrí algunos de los paisajes alpinos más espectaculares de Suiza. Desde el glaciar de Grindelwald y el encanto de Interlaken hasta la elegante Lucerna, cada ruta que realicé transcurrió entre cumbres nevadas, lagos de aguas turquesa y pueblos de postal.

Centro de Suiza
A tener en cuenta en Suiza
- Suiza es el país más montañoso de Europa, un filón de oro para los amantes de la naturaleza y los paisajes extremos.
- Un vehículo de alquiler es la mejor propuesta para moverte a tu aire, en nuestro caso, en el sentido de las agujas del reloj, con punto de partida y llegada en la elegante Ginebra.
- Por lo general, dormir y comer en Suiza es tremendamente caro. Echad mano de los albergues de juventud y de la fiambrera cuando vayáis a la montaña.
- Si vais a dormir en albergues de juventud, portad el carné de alberguista. Os saldrá más barato.
- Cuando os entreguen el coche de alquiler, aseguraos de que han colocado en el vidrio la "Vignette", una pegatina que os permitirá circular por las autopistas del país sin pagar peaje.
- Cuando aparquéis el coche, vigilad los bordillos. Yo reventé una rueda en Ginebra al rozar la rueda con un bloque de puro granito.
- Aparcar el coche en Suiza es complicado. Casi siempre hay que pagar, salvo los domingos, como nos ocurrió en Lausana.
- El hecho de haber pinchado una rueda al poco de iniciar el viaje, se tradujo en que tuve la oportunidad de conducir dos vehículos grandotes: un Ford Focus familiar y Opel Vectra familiar.
- Por cierto, si, como me ocurrió a mí, pincháis una rueda y semanas más tarde, una vez concluido el viaje, recibís un e-mail en el que se os pide que abonéis el precio de la rueda, ni se os ocurra pagar. "Para eso están las aseguradoras", les respondí. Menudos caraduras. Tratándose de Suiza, uno de los países más ricos del mundo, el envío de esta misiva me decepcionó bastante. Fue lo peor del viaje.
- No olvidéis llevar calzado de montaña, chubasquero o paraguas, gafas de sol y ropa de abrigo. En la alta montaña hace frío.
Suiza, Liechtenstein y Alta Saboya
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