Existen varios accesos al Parque Nacional, y el que nosotros elegimos, vía La Orotava, nos encantó. Aparte de visitar esta ciudad centenaria, hicimos un alto en el Mirador Piedra de la Rosa, que nos brindó una bella estampa de la cara noreste del Teide y la corona forestal.

Unos metros más arriba, ya en el Parque Nacional, alcanzamos El Portillo, diminuta pedanía que acoge una zona de servicios y uno de los dos Centros de Visitantes del parque (el otro está en Cañada Blanca, junto al Parador Nacional de Turismo).

La carretera TF-21 es una vía paisajística espectacular que atraviesa el Parque Nacional del Teide, conectando el norte (La Orotava) con el sur (Granadilla de Abona/Vilaflor). En la subida habíamos contemplado la corona forestal del parque y en las Cañadas, pues eso, que disfrutamos de este paisaje lunar.

Con una altitud máxima superior a los 2.000 metros, la carretera atraviesa el paisaje árido y volcánico de las Cañadas, a los pies de los picos del Teide y Montaña Blanca.

Al sur de las Cañadas, la vía TF-21 se aproxima al Parador Nacional del Teide y al Mirador de la Ruleta, desde donde podréis contemplar los Roques de García, uno de los paisajes más icónicos de Tenerife.

Los Roques de García son un conjunto de formaciones rocosas volcánicas que adoptan formas caprichosas. No os perdáis el roque de la Catedral y el que aparecía en el billete de cien pesetas, con el pico Teide como magnífico telón de fondo.

Todo el centro de Tenerife es territorio del Parque Nacional de las Cañadas del Teide, una antigua caldera de un supervolcán que, millones de años atrás, llegó a medir más de seis mil metros de altura. Las cañadas se encuentran a unos dos mil metros de altitud, sobresaliendo por encima de ellas la piramidal silueta del Teide, que con sus 3.718 metros, constituye el techo de España.

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